Central Córdoba lo ganaba en Jáuregui pero, cuando corrían cuatro minutos de tiempo adicionado, Gabriel Fernández la colocó en el ángulo de tiro libre. Terminó 2 a 2. Los goles, Nico De Bruno y Nahuel Rodríguez. Los de Vaquero siguen invictos.
Partido particular y difícil de analizar aquel que protagonizaron esta tarde el local Flandria y Central Córdoba de Rosario. El desarrollo fue aburrido pero sobraron emociones, ninguno jugó bien pero el resultado resulta raro para los dos. Fue un encuentro muy del ascenso, pero en el buen sentido.
El conjunto que comanda Marcelo Vaquero visitó a uno de los equipos de peor arranque en esta nueva edición de la B Metropolitana. Hasta hoy, el Canario sumaba un solo punto habiendo empatado uno y perdido los otros dos. El comienzo fue aburrido, disputado, impreciso y de pocas llegadas.
A la historia la torcieron los talentosos del Charrúa casi media hora después del pitido inicial. Una muy buena jugada de Santiago Raymonda terminó en el pie derecho de Nicolás De Bruno, y el 10 le pegó bárbaro para clavarla al ángulo. Cuando el primer tiempo se acercaba a su fin y la platea local atentaba contra DT, jugadores y dirigentes, un error de Yocco en defensa permitió a Luciano Vázquez poner el empate parcial.
La segunda mitad no trajo demasiado cambio en cuanto al rendimiento de los equipos. Ninguno fue más que el otro, ninguno creó más que su rival, y se sabía que solo se destrabaría con alguna jugada aislada, y así fue. Tiro libre desde un costado para el Matador, ejecución perfecta de Nicolás De Bruno, gran gesto de Nahuel Rodríguez, que anticipó y cabebeceó bien, y otra vez el Charrúa arriba.
Parecía que el partido se moría y los 3 puntos se volvían a nuestra ciudad, pero una jugada agónica cambió la historia. Una falta de Nahuel Rodríguez en el borde del área cuando corrían cuatro minutos de adición terminó por determinar lo impensado. Gabriel Fernández acomodó el balón, lo acarició y lo depositó en el ángulo izquierdo pese al esfuerzo de Poropat, que la tocó pero no pudo salvarla.
La bronca por el gol en la última jugada pesará mucho y el viaje de vuelta no será el más feliz. De todas maneras, para un equipo que se está acostumbrando a la divisional, seguir invicto en la cuarta fecha no es poca cosa. 1 victoria y 3 empates dejan al Charrúa en una posición cómoda. Vale también destacar, por ejemplo, que Raymonda sigue ganando ritmo y aparece de a poquito cada vez más, que Nicolás De Bruno sigue ganando en confianza, y que el equipo se va conociendo y aceitando sin dejar puntos en el camino.