En 160 caracteres Nahuel Guzmán se definió como: ”Goalkeeper leproso,contador oficial del chiste de los 2 locos que se escapan del loquero y empresario textil...”.
Quizá con estas palabras alcance a definirlo para algunos, pero con el Patón se puede ir más allá. La noche anterior a la nota, el fotógrafo le pidió que vaya con unos guantes y cumplió. Llegó caminando tranquilo a Moreno y Córdoba: manos en los bolsillos, campera negra y jean, más la bolsa con sus otras extremidades. Uno más al lado de las decenas de personas que le pasaban al lado por el horario.
“¿Te animás a atajar un rato con los chicos así hacemos algunas fotos?”, le pidió el hombre de la cámara.
“Si, obvio”, tiró el Nahuel.
Así atajó un par de mano a mano y descolgó algunos centros. Obvio que se fue con la valla invicta. De ahí, a las preguntas.

Hijo de un diseñador gráfico y una acompañante terapéutica, hermano de dos chicas y novio de una estudiante de Derecho. Así, más los abuelos, se compone su familia. Ellos son quienes lo apoyaron y ayudaron “para llegar a primera”.
Hoy el Patón es el arquero de la Reserva leprosa, ni más ni menos que puntera, y está presente en el banco detrás de Sebastián Peratta. A Newell´s llegó a los 13 años, en la prueba, le dijo al entrenador: “Yo juego de dos o de arquero”, el DT abrió los ojos y le contestó, “Andá al arco”. Así fue como su carrera de “marcador central lírico” se fue por la borda y apareció el dueño de los tres palos con personalidad que es hoy.
Para él, la carrera del jugador cuesta: “Es un esfuerzo, arranqué en Mercadito, ir a entrenar todos los días, perderte días de la Primavera, vas quemando etapas. Pero valió la pena, tengo la suerte de vivir del fútbol y estoy en Newell´s, donde soy hincha”.
Guzmán tuvo su paso por Independiente Rivadavia de Mendoza, donde primero fue suplente de Vivaldo y después se afianzó de titular y pudo atajar un torneo entero en la B Nacional. De ahí volvió a la Lepra, la de Rosario.
“Creo que es algo de lo que todos deberíamos estar pendientes”, así habla de la política. “Me gusta estar al tanto de situaciones sociales”, agregó. En cuanto a esto aclaró: “La función de los medios de comunicación es importante, por la manipulación que puede llegar a haber”. El jugador leproso, reflexionó, “Por ahí ponés un canal y habla de una forma y cuando cambiás lo hace de otra. Encontrás que hay otro tipo de opinión, está bueno poder escuchar diferentes voces y llegar a una conclusión pero pensando un poco más; el tema es informar a la gente, discernir o emitir la opinión y que cada uno llegue a una opinión propia”, reflexionó. De la actualidad, opinó: “En los últimos tiempos hubo cambios políticos y la gente más joven se empezó a informar más”. En la cotidianeidad, lo charlan dentro del plantel “con Lucas, el Flaco o con Peratta que es el más abierto para hablar”.
“En la sociedad hay muchos prejuicios, están en todo momento, la idea de que en cada esquina nos puede pasar algo, por la pinta de uno o de otro”, critica el Patón. Además agregó, “Ven un grupo de militantes y piensan, “son todos hippies”. He ido a marchas, depende del ambiente en el que uno se cría, mis viejos iban y yo me prendía en algunas, me gusta estar en las que creo que son importantes, como el 24 de marzo”, aclaró. Por otro lado, que “muchas veces no se les da la importancia que merecen” y recuerda que cuando va se queda “en una esquina mirando la gente que pasa” y ve “que hay columnas interminables de personas, todos con la misma causa”.
No obstante, admite, “uno a veces se cierra en el ambiente del fútbol y no ve todas estas movidas”. A su vez puntualizó, “En el 2001, más allá que se tocó a un determinado sector social uno ve que cuando hay que reclamar la gente reclama, igual salimos cuando nos tocan el culo, y eso habría que cambiarlo, pero peor sería que agacharamos la cabeza o no podamos quejarnos”.
Así se pasaron varias horas charlando, debatiendo con el arquero. Sin embargo, no podía dejar preguntarle cómo se definía. “Soy el Patón Guzmán, ahora gracias al fútbol, pero me gusta ser uno más, hablar de boludeces, de cosas locas, de filosofar, estoy siempre con buena onda porque creo que hay que contagiarla. Adentro de la cancha uno hace un personaje. Y afuera hay una vida y hay que saber manejarse porque soy una persona pública pero sin dejar de lado que soy uno más dentro del mundo”.
Como uno más dio la nota, jugó el picado con los chicos y se fue a su casa. Pero cuando se pone la Rojinegra, es el Patón Guzmán.